jueves 14 de noviembre de 2019 - Edición Nº344

Seguridad y emergencias | 15 oct 2019

A 9 años de su desaparición

QUEREMOS SABER DÓNDE ESTÁ AGOSTINA

La pequeña que en ese momento tenía 12 años, falta desde el 15 de octubre de 2010. Aún hoy se desconoce su paradero.


Nueve años de esperanza en una ciudad que espera poder encontrar a Agostina Sorich, una pequeña que con 12 años desapareció y nunca más se supo de ella. Fue el 15 de octubre 2010, cuando se marchó de su casa, aparentemente hacia lo de una tía, pero nunca más se supo de ella.
En las primeras semanas se buscó por distintos lugares de la ciudad, aunque se perdió mucho tiempo importante, sobre todo en las primeras horas porque la falta de comunicación familiar fue tan aguda que recién el lunes 18 de octubre denunciaron su ausencia.
Además, la policía tomó la situación con liviandad, como se refleja en las declaraciones del por entonces Jefe Distrital comisario Alday, quien señalaba que sería una travesura de Agostina y que ya aparecería.

                                         


Pero no fue así. Pasaron 9 años. Y la Justicia y la familia de Agostina siguen sin encontrarla.
La causa caratulada “averiguación de paradero” está en manos del Dr. Diego Torres, de la Fiscalía nº 3, y cuenta con 12 cuerpos con testimonios y datos. Los últimos movimientos fueron en abril de 2017, cuando hubo allanamientos en Villa Gesell. Pero como sucedió tantas veces antes, los resultados fueron negativos.

 

                                         

LA DESAPARICIÓN Y SU BÚSQUEDA
En la tarde del viernes 15 de octubre de 2010, Agostina Nadín Sorich le habría avisado a su familia que iba a pasar el fin de semana a la casa de Viviana Boglione, la ex esposa de su tío y en donde con frecuencia se quedaba a dormir para compartir el tiempo con sus cuatro primos.
La pequeña de 12 años se marchó a pie desde su casa en Monte Rincón, en paseo 113 y avenida 28 bis, con destino hacia La Carmencita, en avenida 17 entre paseos 102 y 104. Son apenas quince calles que separan un hogar de otro, y hasta hoy encierran un misterio no develado por la Justicia.
Boglione afirmó que Agostina nunca llegó, y que a pesar que los fines de semana la chica solía quedarse con ella, ese día no tenía conocimiento que iba a ir a visitarla. Lo que sucedió en los días siguientes es confuso, incluso para los investigadores porque las distintas declaraciones no concuerdan.
La denuncia recién fue realizada tres días después de la desaparición. Fue el lunes 18 cuando los hermanos de Agostina no la vieron en la escuela y le avisaron a su madre. Allí fue cuando Andrea Sorich la buscó, justo un día después del día de la madre.
Andrea Sorich se dirigió a la comisaría Primera y comenzó la búsqueda. Pero esas primeras 72 horas de desconocimiento dificultaron la investigación, que al comienzo tuvo hipótesis poco certeras.
En la causa abundan las declaraciones de familiares y conocidos, pero no aportaron ningún dato concreto ni pistas sobre el paradero de Agostina, quien se fue de su casa sin llevarse un celular, documentos, ni dinero.
Los investigadores hicieron analizar la computadora de la familia, también el mail de Agostina y su cuenta de Facebook, y no detectaron nada que los pudiera inducir hacia el destino que pudiera haber tomado la pequeña.

                                      


Una de las fuentes policiales, de alto rango en Villa Gesell, hizo comentarios alarmantes. El jefe de la Sub DDI, el comisario Claudio Arnauk destacó que “se cometieron muchísimos errores y no se buscó en los primeros días como tenía que ser”.
Se realizaron movilizaciones encabezadas por vecinos, en un lapso de silencio por parte de la familia de Agostina, e incluso su padre Pedro Sosa llegó a increpar a manifestantes cuando pasaron por su casa reclamando por la aparición de su hija.
También se realizaron rastrillajes que incluyeron búsquedas por aire, con helicópteros y avionetas; por tierra en cuatriciclos, a caballo, en patrulleros y a pie, acompañados de perros entrenados para estos casos. Examinaron espacios abiertos y baldíos; hubo allanamientos y con la ayuda de voluntarios buscaron en la zona sur de la ciudad, debido a que hubo llamados de personas que advertían haberla visto, pero no se lograron resultados positivos, y conforme pasaban los días, desde la policía solicitaban colaboración para quien pudiera aportar datos.
Una de las movilizaciones, que se efectuaban los días 15 de cada mes, finalizó en la puerta de la Sub Delegación Descentralizada de Investigaciones, donde Arnauk tuvo palabras poco afortunadas, sosteniendo que estaban buscando a una chica que no sabían si quería aparecer.
Seis meses después, el por entonces intendente Jorge Rodríguez Erneta atendió a Andrea en su despacho, y a casi once meses desde la desaparición, el jefe comunal participó por primera vez en una movilización, en la cual casi todos sus funcionarios estuvieron al frente reclamando por la aparición de la joven, a pesar que en casi un año no habían puesto atención en el caso.
Esa noche, la marcha concluyó en la plaza Primera Junta con un abrazo entre Antonella y Andrea Sorich, que reflejó el dolor por la ausencia de Agostina.
En el camino quedaron incesantes búsquedas, pero nunca hubo un rastro ni una pista certera en una causa que permanece abierta. Hubo muchas hipótesis, pero ninguna clara que haya permitido un avance concreto. Mientras, Villa Gesell mantienen latente la esperanza de volverla a ver.

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